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Policiales

Portada  |  13 julio 2020

Fue abusada durante años por su padrastro, pero su madre no lo denunció

El fiscal penal 2 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Rodrigo González Miralpeix, requirió ante el Juzgado de Garantías 3 la elevación a juicio de la causa que tiene a una pareja imputada por los abusos sexuales cometidos contra una menor, desde que la niña contaba con cinco años y hasta que alcanzó los 10. La menor pudo relatar los abusos a sus autoridades educativas tras una clase de educación sexual.

El hombre, de 32 años y padrastro de la víctima, fue imputado por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias de su realización y duración, continuado, agravado por la convivencia y la guarda, y corrupción de menores agravada por la guarda y la convivencia, todo en concurso real, en perjuicio de la menor.

En tanto, su pareja y madre de la niña, fue acusada del delito de cooperación a la comisión de los delitos mencionados.

Tras finalizar la investigación, el fiscal penal Rodrigo González Miralpeix entendió que fue acreditada la existencia de los delitos endilgados y la responsabilidad penal de los acusados.

La abuela de la niña radicó la denuncia el 28 de junio de 2019 en contra el imputado, tras ser citada a la institución educativa donde asiste la niña, quien durante una clase de educación sexual, manifestó a la docente y luego a la vicedirectora que sufría abusos por parte de su padrastro.

De las declaraciones de la menor en circuito cerrado de televisión, surgió que los abusos impartidos por el acusado comenzaron cuando ella tenía cinco años y en situación de convivencia.

Los abusos sucedieron en reiteradas ocasiones, hasta que la menor alcanzó los 10 años, de manera continuada y mientras convivían en el mismo domicilio ubicado en zona oeste de la Ciudad de Salta, cuando la niña quedaba bajo la responsabilidad del imputado.

Del requerimiento también surge que el imputado, mediante conductas corruptoras, pretendió alterar el desarrollo normal de la sexualidad de la niña, lo que quedó evidenciado en el informe psicológico realizado a la menor.

Las circunstancias mencionadas se evidenciaron con la declaración de la damnificada y lo expuesto por las profesionales de la institución educativa a la que asiste la niña, quienes tomaron conocimiento de los hechos y expresaron que pudieron constatar el malestar de la niña en su relato, a raíz de los aberrantes hechos sufridos.

Con respecto de la madre de la menor, surgió de la investigación que la imputada tuvo conocimiento inequívoco de los aberrantes hechos de los que fue víctima su hija y omitió lisa y llanamente cumplir con su obligación de cuidado y protección.         

Esa certidumbre tuvo respaldo en lo manifestado por la menor durante su declaración, quien expresó que en reiteradas oportunidades, tanto ella como su hermanastro fueron testigos de los abusos impartidos, por lo que la acusada hizo caso omiso a las manifestaciones de los menores y decidió atacar al acusado, pero sin dar aviso a la justicia a los fines de preservar y resguardar la integridad de la menor.

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