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Portada  |  13 enero 2021

Un bisabuelo, obligado a convertirse en profesor en Alemania

A sus 81 años, hace mucho tiempo que el berlinés Gerd Kumbier no frecuenta las aulas. Pero la pandemia le ha obligado a abrir de nuevo los manuales escolares, por una buena causa: al cerrar los colegios alemanes, este jubilado ayuda a sus bisnietas con los deberes escolares.

En un apartamento del barrio de Hellersdorf, en el este de Berlín, Gerd Kumbier, de 81 años, se inclina sobre el cuaderno de su bisnieta Leyla, 9 años, que hace sus deberes de lengua.

Sentada a la mesa de comer, su hermana, Melina, de 7 años, también está inmersa en su aprendizaje.

A esta hora, las dos pequeñas deberían estar en clase pero las autoridades alemanas han decidido cerrar los colegios hasta fines de enero debido al fuerte aumento de casos de coronavirus.

Los padres tienen que dar muestras de creatividad.

Antiguo electricista y encantado de ayudar, el octogenario reconoce que no siempre es fácil enseñar y que a veces tiene que entender primero las lecciones antes de poder ayudar a sus bisnietas.

"Hay problemas de matemáticas que me han causado sudores resolverlos. Y una vez que los he entendido, puede ser difíciles explicarlos, pero lo logramos", dice.

La madre de las niñas realiza una pasantía de asistenta social. El padre tampoco puede ocuparse de enseñar a sus hijas debido a su trabajo, instalador de andamios.

"Es muy malo como profesor", dice divertida Leyla, que cree que su bisabuelo debería ser "mucho más severo".

Para la asociación de ayuda a la infancia "Die Arche" ("El arca"), algunos niños de la misma edad en el barrio no tienen la misma suerte que estas dos niñas.

La asociación proporciona ayuda para hacer los deberes para niños de familias socialmente desfavorecidas pero la pandemia y las medidas restrictivas les han obligado a hacerlo a distancia.

Los alumnos envían ahora sus deberes mediante Whatsapp o correo electrónico.

"Tenemos muchas familias monoparentales que tienen tres o cuatro niños en clases diferentes de primaria; tienen que hacerlo todo y a menudo no pueden, es demasiado", explica el fundador de la asociación Bernd Siggelkow.

Los menores también tienen dificultades para pedir ayuda adicional a los profesores que ya tienen que gestionar a una veintena de alumnos a distancia.

"Al final, los perdedores son los que no tienen ayuda en casa", agrega.

Los expertos temen que el cierre de escuelas, que ya se produjo también la pasada primavera, penalice particularmente a los hijos de familias con nivel de estudios bajos o pobres.

Fuente: AFP

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